En un año lleno de estrenos, “Ai no, Gakkō” resalta , cargado de sensibilidad, crítica social y un nivel artístico que lo coloca entre las obras más sólidas de su temporada. Lo que parecía una historia sencilla entre una profesora y un joven host , termina siendo una serie disecciona, con una precisión sorprendente, cómo la educación, el origen social y los prejuicios moldean y limitan la vida de las personas.
La serie, protagonizada por Kimura Fumino y Raul (Snowman) , narra el encuentro entre Manami Ogawa, una profesora criada bajo estrictas normas conservadoras, y Kaworu , un joven host que lucha con problemas de alfabetización y un entorno cargado de deudas, precariedad y falsas apariencias. Manami, decepcionada del sistema educativo y de la presión social que la rodea, descubre que una de sus alumnas ha sido engañada por un host. Al buscar respuestas, encuentra a Kaworu… y con él, un mundo que desafía todas sus creencias. Lo que comienza como un choque entre dos realidades termina transformándose en una relación de aprendizaje mutuo.
La serie evita los clichés, no es un romance idealizado, si no que vamos viendo como dos personas rotas deciden escucharse, acompañarse y aprender a amar.

“Ai no, Gakkō” se adentra en el submundo de Kabukichō, en los host clubs donde jóvenes como Kaworu sobreviven explotando su apariencia y su carisma. También muestra, sin caer en sensacionalismo, cómo el clasismo, el patriarcado y las expectativas familiares moldean —y a veces destruyen— vidas enteras. Manami vive atrapada entre el deber y el sacrificio; Taiga, entre la culpa y la invisibilidad. Ambos prsonajes comparten una prisión distinta, basada en lo que la sociedad espera de ellos.
La narrativa visual es espectacular, la fotografía colores, sombras, detalles ayudan a contar detalles que los protagonistas son incapaces de decir en voz alta.
Lejos de ser un romance convencional, “Ai no, Gakkō” es una reflexión sobre la sociedad, y la valentía de elegir un camino propio, incluso cuando nadie más lo entiende. Definitivamente uno de los mejores dramas del año.
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