Un estudio oficial confirma que el impacto económico se ha triplicado en solo tres años.
La piratería de anime y manga alcanzó en 2025 su punto más alto histórico, con pérdidas estimadas en más de 30 mil millones de dólares, según una encuesta realizada por el Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón. El estudio, que incluyó participantes de seis países como Japón, Estados Unidos y Brasil, confirma que el problema se ha triplicado desde 2022, reflejando tanto el crecimiento global del anime como la incapacidad de la industria para frenar su distribución ilegal.
El informe detalla que solo en cine, televisión y publicaciones las pérdidas rondan los 31 mil millones, sin contar el impacto adicional en videojuegos y música. Aunque el costo de piratería por persona ha disminuido ligeramente, esto se atribuye más a fluctuaciones cambiarias y al aumento del consumo internacional de productos japoneses que a una reducción real del problema. Estrenos fragmentados o retrasados en distintos territorios también habrían incentivado el acceso ilegal a contenidos muy esperados.
Ante este panorama, el gobierno japonés planea endurecer las medidas legales, además de reforzar el control sobre el uso de IA generativa y la venta de mercancía falsificada. La cifra contrasta con el enorme éxito comercial del anime en 2025, con películas como Demon Slayer: Infinity Castle rompiendo récords y títulos como Jujutsu Kaisen y Chainsaw Man triunfando en taquilla, dejando claro que el crecimiento del medio también está amplificando su lado más problemático.
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