Un thriller que pone a la inteligencia artificial en el banquillo de los acusados.
Sin Piedad, la nueva película protagonizada por Chris Pratt y Rebecca Ferguson, llega a las salas de cine el próximo 22 de enero. Tuvimos la oportunidad de asistir a la premier organizada por Sony Pictures en la sala IMAX de Nova Cinemas, una experiencia que dejó una fuerte impresión.
No solo hablamos de una película visualmente impactante por su formato. También es una obra increíblemente bien construida desde su inicio, cargada de tensión constante, adrenalina, giros inesperados y una pregunta inquietante que atraviesa toda la historia: ¿Está capacitada una inteligencia artificial para ser juez y jurado en un juicio por asesinato?
A continuación, nuestras impresiones de lo que promete convertirse en una de las películas más tensas del año.

Sin piedad, sin jurado y sin tiempo
Así, con esas tres palabras, se podría describir esta película. No se trata únicamente de la ausencia de un juicio tradicional: es una carrera contra el tiempo y contra una superinteligencia artificial llamada Jueza Madox (Ferguson), un sistema que no deja escapar ningún detalle, pero que tampoco muestra compasión alguna.
El enjuiciado es el detective Raven (Pratt), quien debe demostrar, contra toda evidencia, que no asesinó a su esposa. Pero tiene en su contra a un sistema creado por los mejores ingenieros, enfocado en alcanzar un margen de error de menos del 2% para encontrar un culpable.

Un caso cerrado… ¿o no?
Toda la evidencia apunta a su culpabilidad: un alcohólico, con carácter explosivo, antecedentes de violencia, sin coartada, con huellas en el arma homicida y sangre de la víctima en su ropa. A simple vista, el caso parece completamente resuelto.
Sin embargo, existe un pequeño detalle. Las mismas pruebas que lo incriminan conducen a un sendero turbulento de traiciones, engaños y giros inesperados. Todo termina llevando, una vez más, a la gran pregunta filosófica de la cinta: ¿Puede una superinteligencia artificial declarar culpable o inocente a un ser humano?

¿Justicia ágil o justicia peligrosa?
Este es el dilema moral sobre el que se sostiene Sin Piedad. ¿Puede una IA ayudar a un sistema judicial colapsado, dañado por la corrupción, la negligencia y los ataques constantes desde el exterior que elevan los índices de criminalidad? ¿O, por el contrario, un programa carente de emociones y sensibilidad podría empeorar aún más el sistema, basándose únicamente en datos que incluso pueden ser manipulados?
La película no se limita a mostrar los avances tecnológicos y los posibles usos de la inteligencia artificial. También deja claro que, en términos de justicia, análisis y conclusiones, tanto el sistema automatizado como el humano pueden fallar o acertar.
Uno de sus diálogos más acertados aborda las zonas grises de la justicia, recordándonos que ningún sistema es perfecto y que ambos deben aprender de sus errores. La antítesis de la IA está siempre presente, acompañada de acción, suspenso y una constante sensación de peligro.

Conclusiones: una experiencia Sin Piedad, intensa de principio a fin
Sin Piedad es, sin duda alguna, una excelente película. Un merecido aplauso para su director, Timur Bekmambetov (Wanted, Searching), quien logra mantener a la audiencia al borde del asiento, cuestionándose constantemente si está frente a un asesino… o ante una víctima inocente de un sistema de justicia “perfecto”.
Recomendamos encarecidamente verla, idealmente durante su semana de estreno, y formarse una opinión propia sobre esta propuesta que mezcla acción, tecnología, justicia y tensión de manera brillante.
Nos vemos en la próxima reseña.
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