Una segunda oportunidad para revivir un clásico que marcó a toda una generación.
Hace aproximadamente 14 años, en la era de PS3 y Xbox 360, el mundo conoció Red Dead Redemption, de la mano de la compañía Rockstar, siendo el juego ganador del GOTY 2010. Hoy en día se nos da la oportunidad de rejugar esta joyita del gaming en consolas de última generación como PS5, siendo esta la versión que comentaremos en esta ocasión, ya que es la única que incluye la mejora de 60 FPS (toma eso, Xbox).
Este lanzamiento causó una serie de polémicas, dividiendo a la comunidad en, nunca mejor dicho, bandos. Unos estamos encantados de poder revivir esos años felices en mejor calidad; otros decían que no era necesario, que arruinaba el encanto; y la gran mayoría estaba molesta por el precio. Cual historia del viejo oeste, muchos lo sintieron como un asalto a mano armada, ya que al ser un juego catalogado como “remaster”, parecía una exageración que se usara el precio de un AAA de actual generación, lo cual no hacía justicia a la relación precio–nostalgia.
Pero aquí no entraremos en debate y trataremos de mantener una postura neutra, brindándoles una opinión imparcial de la versión remaster de PS5. Como siempre, trataremos de no entrar en spoilers del juego, que aunque ya esté viejito, siempre hay alguien que apenas esté ingresando a este mundo de vaqueros, armas y ajustes de cuentas.
ADVERTENCIA
Como dato curioso, RDR2 es en realidad una precuela de RDR, que pese a ser el primero en salir a la luz, cronológicamente es el segundo. Así que parte de las cosas que mencionaremos a continuación podrían alterar levemente la experiencia de RDR2 si no lo has jugado aún.
Nos trasladamos a 1910, en la piel de nuestro protagonista John Marston, quien tiene un pasado turbio como bandolero y miembro de la temida banda Van der Linde. Tras una herida en un robo que salió mal y donde sus compañeros deciden dejarlo para huir, John decide retirarse de la banda e irse a vivir con su familia y su ganado. Tras unos años de calma, el largo brazo de la ley logra encontrar a John y, mediante amenazas a su familia, lo obliga a tomar las riendas del asunto con sus excompañeros de atraco, Bill Williamson y Dutch Van der Linde. De mala gana acepta el encargo para poner fin a su pasado, pero todo sale mal, ya que sus excompañeros logran escapar, dejándonos casi muertos.
Esto da inicio a nuestra aventura estilo western, ayudando al prójimo, cumpliendo encargos por aquí y por allá, mientras damos caza a nuestros malhechores excompañeros, quienes escapan hasta México. Allí conoceremos a militares que nos darán varias misiones para obtener información, así como al ejército revolucionario, quienes terminan siendo grandes aliados en la captura de uno de los forajidos. Con esto volvemos a Estados Unidos para cazar al que nos falta y, tras varias aventuras, llegar a la conclusión de nuestra historia.
Actualmente podríamos recatalogar a Red Dead Redemption como un port más que como un remaster, ya que los cambios no alteran en nada la nostalgia. Solo se agregan una que otra textura que mejora la experiencia sin afectar la memoria del juego, sin contar los contundentes 60 FPS y 1080p estables que experimentamos en la versión de PS5, a diferencia de las demás versiones que se manejan a 30 FPS. Además, contamos con acceso al DLC Undead Nightmare.
Podríamos considerar a RDR como uno de los juegos que llegaron a romper el gaming para bien, marcando un antes y un después en la historia de Rockstar. Un juego que ofrece varias horas de diversión, aventura y emoción, ideal para adquirir y disfrutar estas navidades y fin de año, reviviendo la nostalgia de antaño en los tiempos de hoy.
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Información importante: reseña realizada gracias a un código para PlayStation 5 proporcionado por Rockstar Games.

