El punto donde todo finalmente encaja y lleva a Diablo a su mejor versión hasta la fecha.
Recientemente tuvimos acceso anticipado a una de las expansiones más esperadas, Diablo IV: Lord of Hatred, la cual nos deja claro que Blizzard no buscaba reinventar el juego, sino pulirlo hasta el punto donde nosotros como jugadores finalmente digamos “este sí es”. Desde los primeros minutos, la expansión transmite una sensación de evolución muy real, especialmente para quienes han seguido el título temporada tras temporada, con una combinación entre narrativa, sistemas y mejoras de calidad de vida que se sienten mucho más completas que nunca. Además, el nuevo contenido logra enganchar fácilmente tanto a veteranos como a jugadores que están regresando al juego, no siendo una revolución como tal, pero si representando un refinamiento muy bien ejecutado.
Respecto a la historia, esta expansión funciona como el cierre para el arco de Mephisto, uno de los pilares narrativos de Diablo IV. La campaña nos lleva hasta la región de Skovos, un entorno muy distinto a lo habitual que mezcla belleza de escenarios y ese clásico tono oscuro de la saga. La narrativa, además, apuesta por momentos más personales e intensos, alejándose un poco de ese sentimiento apocalíptico de las temporadas anteriores, esta vez dándole aún más énfasis a sus personajes. A nivel general, la historia logra ser mucho más memorable respecto a las expansiones anteriores justo por este punto, con un desarrollo sólido y un desenlace muy satisfactorio, llegando a destacar bastante entre tanta acción.
Sin lugar a dudas, uno de los puntos más fuertes de Lord of Hatred está en sus nuevos sistemas de juego y eventos, especialmente cuando llegamos al endgame. La introducción de mecánicas como los “War Plans” le da una estructura mucho más clara a las actividades finales, evitando esa sensación de grindear por horas sin razón aparente. Además, debemos destacar el regreso del Cubo Horádrico, que añade una capa profunda de personalización al loot y hace que incluso los objetos menos valiosos sean útiles a lo largo de la partida. Si a esto le sumamos los eventos, desafíos comunitarios y actividades adicionales, vemos como el juego se va a mantener mucho más activo más allá de la campaña; y si bien no todo es perfecto —ya que algunas ideas pueden sentirse abrumadoras desde el principio— estas le ayudan a la experiencia a llegar a un nuevo nivel.
Respecto al estado actual de Diablo IV, la expansión confirma que el juego está en su mejor momento desde que fue lanzado por allá de 2023. Durante su primer año, el juego pasó por varios ajustes importantes en progresión, loot y endgame, muchos de ellos en respuesta directa al feedback que la comunidad le transmitió a sus desarrolladores. Ahora, con Lord of Hatred, todo ese aprendizaje se nota desde el primer momento, con sistemas que tienen más coherencia y llegan a ser satisfactorios, una progresión más clara, el loot más interesante, así como builds más flexibles gracias a los cambios que el árbol de habilidades ha recibido. Por otro lado, el ciclo jugable finalmente engancha de forma consistente, evitando esa fatiga que se podía sentir tras varias horas de farmeo; y los cambios en dificultad y balance permiten que tanto jugadores casuales como los más hardcore encuentren su espacio dentro del juego. Aun así, el endgame es todavía un área donde hay margen de mejora, pero en este punto del juego ahora tenemos una base mucho más sólida para quedarnos jugando por horas de horas.
Respecto al contenido, Lord of Hatred es una expansión bastante completa al incluir una nueva campaña con dos clases jugables (Warlock y Paladin), una región inédita como Skovos, y múltiples sistemas renovados. A esto se le añaden mejoras como filtro de loot, ajustes en inventario, nuevos niveles de dificultad y el aumento del nivel máximo, que bastante le aporta al ciclo jugable. Por si esto fuera poco, le sumamos además muchas actividades secundarias como pesca, eventos globales y recompensas de temporada más extensas, junto al ya mencionado rediseño del árbol de habilidades y el enfoque en builds más variadas para darle mayor profundidad al juego, presentándonos esta expansión como el pack de contenido más robusto que ha recibido el juego hasta ahora.
Para finalizar, hay otros detalles interesantes que complementan la experiencia, como colaboraciones externas, nuevos cosméticos añadidos y mejoras visuales y sonoras que se vuelven notables, especialmente si jugamos en plataformas como la Xbox ROG Ally X, la cual ha sido mi caballo de batalla para jugar a Diablo IV últimamente. La dirección artística vuelve a destacar bastante, especialmente en la nueva región, ofreciéndonos un contraste que se siente muy fresco dentro del mundo de Santuario. Otro aspecto muy importante es que se percibe un mayor enfoque en accesibilidad sin sacrificar complejidad, algo clave para atraer a nuevos jugadores y conservar a los veteranos que se sentían frustrados por los sistemas originales del juego. Sin embargo, algunas mecánicas como el Cubo pueden resultar complejas al inicio, y ciertos añadidos —como lo es la pesca— se sienten más experimentales en este punto, pero es algo que puede ser mejorado con el tiempo, ya que sabemos que a muchos les encanta pescar en los juegos.
Veredicto
Definitivamente Diablo IV: Lord of Hatred es la expansión que nos hace sentir la evolución del juego y si volvemos a ver atrás a las demás temporadas pasadas, podemos ver que el tiempo fue bueno con el equipo desarrollador para llegar hasta acá. No se trata de un cambio radical realmente, pero si de una consolidación inteligente de sistemas, ideas y contenido que funcionan mucho mejor en conjunto tal como están ahora. Además, la expansión logra algo clave al hacer que jugar a Diablo IV vuelva a sentirse emocionante en todo momento, y no solo en algunos puntos de la trama. Siento además que su punto más fuerte está en ese equilibrio que logra con la profundidad de sus mecánicas y la accesibilidad de las mismas, ofreciendo herramientas para experimentar y que no llegan a abrumar a los jugadores. Por otro lado, nos deja claro que Blizzard está escuchando a su comunidad muy activamente, algo que se refleja en decisiones de diseño mucho más acertadas conforme han pasado las expansiones y, aunque puede que todavía haya aspectos por pulir en el largo plazo, la dirección ya se siente correcta y eso se aprecia bastante. Lord of Hatred no solo es una expansión recomendable para cualquier veterano o interesado en entrar al mundo de Diablo, es actualmente la mejor versión posible de Diablo IV y el punto ideal para regresar al juego o darle una segunda oportunidad en caso de que lo hayas dejado.
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Información importante: reseña realizada gracias a un código para Diablo IV proporcionado por Activision Blizzard.

