El CTO de la compañía explicó el origen del problema, las medidas tomadas y cómo Xbox busca evitar que vuelva a repetirse.
Xbox finalmente ha revelado qué provocó la importante interrupción de sus servicios ocurrida el pasado mes de julio, la cual afectó los inicios de sesión, las descargas y el acceso a diferentes juegos. Scott Van Vliet, CTO de Xbox, explicó que el problema comenzó con una interrupción en un servicio utilizado para funciones como compartir una consola principal, acceder a contenido comprado mediante Game Pass y determinados escenarios en PC. Una actualización provocó que algunos de estos servicios quedaran en un estado que les impedía responder correctamente, mientras que un error adicional en el software de Xbox provocó fallos en las comprobaciones de licencias y terminó generando una reacción en cadena. La situación incluso provocó problemas para iniciar determinados juegos y acceder correctamente a las bibliotecas, demostrando la gravedad que puede tener una falla de este tipo.
El problema ya está siendo atendido por Microsoft, que decidió transferir al propio equipo de Xbox la responsabilidad sobre el servicio de licencias involucrado y reforzar su infraestructura para evitar que algo similar vuelva a suceder. Además, el error presente en el cliente de Xbox ya fue corregido mediante una actualización que comenzó a distribuirse el 10 de agosto y que será obligatoria a partir del 17 de agosto. Y aquí es donde Xbox merece cierto reconocimiento, porque más allá de que una compañía no debería sufrir interrupciones de esta magnitud, al menos está dando la cara y explicando qué ocurrió. Van Vliet ya había calificado anteriormente la situación como inaceptable y ahora volvió a proporcionar detalles sobre el origen del problema y las soluciones implementadas, algo que permite a los usuarios entender qué está haciendo Microsoft para corregirlo.
El contraste con Sony resulta difícil de ignorar. PlayStation Network sufrió otra importante interrupción el 24 de julio, afectando prácticamente todos sus servicios durante varias horas, y no es precisamente la primera vez que los usuarios de PlayStation tienen que enfrentarse a problemas de conectividad sin recibir una explicación detallada sobre qué ocurrió. De hecho, reportes recientes señalan múltiples interrupciones importantes de PSN durante los últimos meses, mientras Sony mantiene una comunicación mucho más limitada sobre las causas de estos incidentes. Xbox puede tener problemas, y esta caída fue suficientemente seria como para generar críticas, pero al menos su CTO está dispuesto a salir públicamente, explicar el fallo, asumir que la situación fue inaceptable y anunciar medidas concretas para solucionarlo. Sony, en cambio, parece haber adoptado la estrategia de esperar a que PSN vuelva a funcionar y hacer como si nada hubiera pasado, algo especialmente preocupante cuando millones de jugadores dependen de sus servicios para acceder a contenido que han comprado. Si Microsoft está demostrando que explicar un problema no destruye la confianza de sus usuarios, quizá Sony debería aprender que el silencio tampoco ayuda a recuperarla.
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