La tienda de Crunchyroll elimina gran parte de su catálogo físico después de limitar el acceso a suscriptores, mientras Sony continúa avanzando hacia un ecosistema cada vez más dependiente de lo digital.
Crunchyroll vuelve a generar descontento entre sus usuarios después de retirar de su tienda la gran mayoría de mangas, novelas ligeras, manhwa y danmei, dejando apenas una selección reducida de Blu-ray y DVD. El movimiento ocurre pocas semanas después de que la compañía, propiedad de Sony, restringiera el acceso a su tienda exclusivamente a suscriptores de los niveles Mega Fan y Ultimate Fan. Aunque Crunchyroll no ha ofrecido una explicación oficial sobre esta nueva reducción del catálogo, los cambios han provocado críticas entre los aficionados, especialmente por tratarse de una plataforma que históricamente ha tenido un papel importante en la distribución de productos físicos relacionados con el anime.
La situación resulta especialmente llamativa por el historial reciente de Sony con el formato físico. La compañía ya ha confirmado que dejará de producir juegos físicos para PlayStation a partir de 2028, una decisión que refuerza la preocupación de que sus diferentes negocios estén avanzando hacia modelos donde el consumidor depende cada vez más de plataformas digitales y suscripciones. En el caso de Crunchyroll, además, la adquisición de Right Stuf en 2022 parecía ofrecer una oportunidad para fortalecer precisamente la distribución física del anime, pero los aficionados consideran que durante los últimos años se ha ido desmantelando progresivamente aquel modelo. Y aunque todavía existen Blu-ray, DVD y productos exclusivos en la tienda, reducir drásticamente el acceso a manga y otros formatos físicos representa otro paso preocupante para quienes quieren realmente poseer sus colecciones.
La crítica aquí no es simplemente contra la digitalización, sino contra convertirla en la única alternativa mientras se levantan cada vez más barreras para acceder a los productos físicos. El anime y el manga cuentan con una comunidad de coleccionistas especialmente fuerte, y retirar opciones de compra mientras se impulsa el streaming y las suscripciones puede terminar perjudicando precisamente a los seguidores más comprometidos. Crunchyroll todavía podría revertir estos cambios si se trata de una transición temporal, pero su silencio no ayuda a disipar las dudas. Sony, por su parte, debería prestar atención a estas reacciones: cuando una empresa elimina progresivamente las alternativas físicas y al mismo tiempo condiciona el acceso a determinados contenidos a suscripciones, la sensación para el consumidor es clara: cada vez posee menos y depende más de que una compañía mantenga sus servicios disponibles.
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