La compañía asegura que los reembolsos relacionados con los aranceles hicieron posible una de sus mayores promociones, mientras enfrenta una demanda colectiva de consumidores que reclaman precisamente esos reembolsos.
Nintendo of America ha anunciado una nueva “Customer Appreciation Sale”, una promoción que llegará del 13 al 26 de septiembre a la eShop, Nintendo Store y establecimientos participantes. Hasta ahí, la iniciativa podría parecer una buena noticia para los jugadores, especialmente en un momento en el que los precios de hardware y videojuegos continúan siendo elevados. Sin embargo, la propia Nintendo asegura que los reembolsos relacionados con los aranceles ayudaron a hacer posible esta promoción, una declaración que resulta particularmente llamativa debido a la demanda colectiva que enfrenta en Estados Unidos por no trasladar esos reembolsos directamente a los consumidores.
El problema está precisamente en el mensaje. Nintendo afirma que “absorbió” la mayor parte de los costos derivados de los aranceles, pero al mismo tiempo reconoce haber recibido un reembolso, mientras que los consumidores estadounidenses que adquirieron productos durante el periodo de precios incrementados no están recibiendo ese dinero. En otras palabras, quienes tuvieron que asumir precios más elevados ahora son “agradecidos” con una promoción que los invita a volver a gastar. Nintendo sostiene que no tiene obligación de devolver esos fondos a los compradores y, junto con Sony y Microsoft, ha defendido una postura similar frente a las reclamaciones relacionadas con los aranceles.
Aunque es justo reconocer que una rebaja sigue siendo una rebaja y que muchos jugadores podrán aprovecharla para adquirir juegos o accesorios a menor precio, resulta difícil ignorar la ironía del planteamiento. En lugar de utilizar esos reembolsos para compensar a quienes soportaron directamente el incremento de precios, Nintendo los presenta como parte de una campaña para incentivar nuevas compras. La compañía puede llamarlo “agradecimiento al cliente”, pero para muchos consumidores el mensaje termina sonando más como: “gracias por pagar de más; ahora vuelve a gastar tu dinero con nosotros”. Y mientras Nintendo, Sony y Microsoft defienden que los jugadores no tienen derecho a esos reembolsos, queda claro que la relación entre grandes compañías, precios y consumidores está lejos de ser tan favorable para estos últimos.
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