Un especialista de la industria sostiene que abandonar el formato físico no solo aumenta la rentabilidad de PlayStation, sino que también reduce la libertad de elección de los consumidores.
La decisión de Sony de dejar de publicar juegos físicos a partir de 2028 sigue generando reacciones dentro de la industria. Ahora, Rhys Elliott, analista de Alinea Analytics, afirmó que el cambio responde principalmente a una estrategia para aumentar el control sobre la distribución de videojuegos y maximizar las ganancias. Según explicó, mientras un disco físico puede revenderse, prestarse o alquilarse sin generar ingresos adicionales para Sony, una compra digital permanece completamente dentro del ecosistema de la compañía.
Desde esta perspectiva, el cambio no solo modifica la forma en que compramos videojuegos, sino también el concepto de propiedad. Sin discos físicos desaparece el mercado de segunda mano, se limita la posibilidad de prestar títulos entre jugadores y se obliga a depender de una tienda digital para acceder a los juegos. En otras palabras, el usuario deja de ser dueño de un producto para convertirse en el titular de una licencia ligada a una plataforma, con menos opciones y mayor dependencia de las decisiones del fabricante.
Elliott reconoce que existe un beneficio para los estudios de desarrollo. Sin la obligación de fabricar discos y preparar versiones “gold master” con varios meses de anticipación, los equipos pueden trabajar durante más tiempo en la versión final del juego y corregir errores hasta una fecha más cercana al lanzamiento. Sin embargo, incluso esa ventaja técnica abre otro debate: facilitar el desarrollo no debería convertirse en la justificación para eliminar derechos y opciones que durante décadas formaron parte de la experiencia de comprar videojuegos.
El avance del formato digital parece inevitable, pero eso no significa que deba imponerse como única alternativa. El problema no es que exista una opción digital, sino que las compañías comiencen a decidir qué podemos comprar, cómo podemos usarlo y durante cuánto tiempo. Cuando desaparecen los discos, también desaparecen la reventa, el préstamo, el coleccionismo y parte de la preservación de los videojuegos. Más allá de la tecnología, el verdadero debate es cuánto control están dispuestos a ceder los jugadores a cambio de una mayor comodidad.
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