La iniciativa invita a los usuarios de PS5 a dejar de jugar, no comprar en la PS Store y desconectarse de los servicios de Sony durante una semana como forma de protesta.
El creciente descontento de la comunidad de PlayStation ha dado origen a una nueva campaña de protesta conocida como #PSBlackout, una iniciativa que busca que los jugadores dejen de utilizar sus consolas entre el 23 y el 30 de agosto de 2026. El movimiento, impulsado por el grupo Does it Play? y respaldado por organizaciones como Stop Killing Games, pretende enviar un mensaje a Sony tras una serie de decisiones que han sido ampliamente criticadas por la comunidad, especialmente el fin de los juegos físicos a partir de 2028.
Los organizadores piden a los usuarios no iniciar sesión en los servicios de PlayStation, evitar las partidas en línea y no realizar compras en la PlayStation Store durante esos siete días. Además del abandono del formato físico, la campaña también menciona otros motivos de descontento, como el cierre de estudios, la apuesta por los juegos como servicio y la falta de interés de Sony por revivir franquicias clásicas que los jugadores llevan años solicitando.
Aunque algunos usuarios dudan de que la iniciativa tenga un impacto significativo debido al enorme tamaño de la base de jugadores de PlayStation, la protesta refleja un malestar que no ha desaparecido desde que Sony confirmó su transición hacia un futuro completamente digital. Lo que comenzó como una crítica al fin de los discos se ha convertido en un reclamo más amplio contra una estrategia que muchos consideran cada vez más alejada de los intereses de los consumidores y más enfocada en controlar por completo el ecosistema digital.
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