Cultivando un nuevo hogar entre las estrellas.
Han sido unos años muy buenos para los amantes de los life-sims y las granjas, ya que los desarrolladores parecen haber encontrado una fórmula que parece ser prácticamente inagotable. Cultivar, recolectar recursos, mejorar herramientas, decorar nuestro hogar y relacionarnos con otros personajes es una combinación que se ha convertido en una de las propuestas más reconocidas del panorama independiente, siendo Stardew Valley uno de sus principales referentes, eso sin quitarle mérito al clásico Story of Seasons (y anteriormente Harvest Moon). Farlands no trata de ocultar esta inspiración, pero decide trasladarla a un escenario bastante menos habitual: el espacio. El juego fue desarrollado por JanduSoft y Eric Rodríguez, un youtuber que de hecho suelo escuchar habitualmente, y nos pone delante de un planeta prácticamente abandonado que podemos adquirir por una cantidad ridículamente baja para ir convirtiéndolo poco a poco en nuestro nuevo hogar. La granja no será el único lugar que visitaremos, ya que gracias a nuestra nave podremos viajar entre diferentes planetas en busca de recursos, criaturas, cultivos y otros secretos; es así como Farlands llegó a su versión 1.0 el mes anterior con una propuesta que, aunque familiar, encuentra su propia personalidad al combinar la tranquilidad de un simulador agrícola con una estructura de exploración espacial.
La historia de Farlands es simple, pero funciona de maravilla como excusa para que todas sus mecánicas estén justificadas. Nuestro protagonista prácticamente vive una monótona existencia dentro de una gigantesca metrópolis hasta que le llega una oferta prácticamente imposible de rechazar: comprar un planeta agrícola por una cantidad simbólica de créditos. Claro que la oferta es demasiado buena para ser verdad, y al llegar descubrimos que nuestro nuevo hogar está totalmente abandonado y necesita demasiado trabajo para volver a ser habitable. Después de comenzar a restaurar la propiedad y reparar nuestra nave, nos dimos cuenta de que el verdadero conflicto se desarrollará con GorCorp, una corporación que quería explotar los planetas del sistema para quedarse con sus recursos. La única forma de proteger este pequeño sistema solar es ayudar a completar el Ark, una enorme colección de plantas, animales, minerales, peces, insectos y otros objetos que iremos encontrando durante nuestras expediciones. Esto hace que la obsesión por completar esta colección sea parte esencial de la historia, ya que cada nuevo hallazgo ayuda directamente a preservar el mundo que estamos tratando de reconstruir.
La historia no busca llegar a competir con una aventura narrativa tradicional, y ahí precisamente está una de sus principales limitaciones. Existe una amenaza lo suficientemente importante como para justificar nuestras acciones, pero el conflicto no acaba de sentirse realmente urgente y buena parte de la campaña se desarrolla en pequeñas interacciones con los habitantes del sistema. Podemos forjar relaciones con distintos personajes, incluyendo las clásicas opciones románticas, y también participar en festivales y otros acontecimientos que nos ayuden a conocer mejor a la comunidad. Estos momentos actúan más bien como complementos a la experiencia y no como un elemento narrativo realmente fuerte. Los personajes en general tienen personalidad suficiente para hacer que nuestro paso por el sistema sea agradable, pero la narrativa rara vez alcanza un nivel de profundidad comparable a los otros exponentes del género, pero siento que esta no es una limitante ya que la historia cumple su propósito correctamente: darnos una razón para explorar, mejorar nuestro planeta y completar el Ark.
El corazón de Farlands se encuentra en un ciclo de progresión que seguramente resultará familiar para los amantes de los simuladores. Al inicio de nuestro ciclo en el planeta que hemos convertido en nuestro hogar, no tenemos más que la opción de limpiar terrenos, talar árboles, romper rocas, plantar, pescar, capturar insectos, cuidar animales o fabricar nuevos objetos, lo básico digamos. Cada tarea nos demanda energía, así como también parte del tiempo, de ahí que la correcta administración de las jornadas de trabajo resulte ser muy importante en las horas iniciales. La agricultura sigue un camino bastante tradicional que pasa por preparar el terreno, plantar las semillas y regar los cultivos y la estación provocará que determinemos qué podemos sembrar y cuáles serán nuestras mejores cosechas. También podemos desarrollar y perfeccionar las distintas construcciones, hacer crecer nuestra vivienda, conseguir herramientas capaces de realizar múltiples tareas de manera simultánea. Esto da inicio al clásico ciclo de “trabajar, vender, perfeccionar y volver a trabajar”, que resulta tan satisfactorio simplemente porque las mejoras empiezan a reducir la cantidad de esfuerzo necesario para realizar las mismas acciones.
La verdadera diferencia está en cuando nos alejamos de nuestro planeta para explorar el resto del sistema solar. La nave espacial, la cual funciona prácticamente como una extensión de nuestro progreso, requiere combustible e innovaciones para llegar cada vez más lejos, por lo que cada planeta no solamente nos dará recursos, animales, personajes o zonas de interés, sino que el desplazamiento no es únicamente cambiar entre mapas, sino que gran parte de los materiales que se requieren para la mejora de nuestras herramientas y de nuestra nave están fuera de nuestro planeta, formando así una cadena de durabilidad que nos va a invitar a regresar a lugares ya visitados. Si bien esta estructura es quizás la mejor idea que tiene Farlands, al hacer que la exploración forme parte fundamental del simulador, no se siente meramente como una actividad secundaria, sino que la sensación de descubrir un nuevo planeta, encontrar recursos desconocidos y utilizar esos materiales para mejorar nuestra capacidad de exploración le dan una personalidad muy única.
La minería también merece ser mencionada ya que le añade un componente de aventura que cambia el sentir del resto de actividades. Algunas minas tienen enemigos y obstáculos que debemos derrotar con nuestras herramientas; algunas zonas incluso son bastante más peligrosas y nos recompensan mejor al pasar por ellas. La idea de usar herramientas contra enemigos determinados es sencilla, pero es suficientemente divertida como para que estas expediciones no sean algo monótono de jugar. Por otro lado, Farlands incluye sistemas de viaje rápido y mejoras que nos recortan el tiempo de viaje entre diferentes zonas, un aspecto que yo especialmente aplaudo siempre que se implementa en un juego. Sin embargo, el juego se toma su tiempo para poner a nuestro alcance estas mejoras, por lo que las primeras horas de juego son menos llevaderas y se sentirán más lentas.
Un punto que quizás requiera mejora está en que Farlands no se toma la molestia de explicarnos correctamente las cosas que podemos hacer dentro del juego. Algunas mecánicas básicas se nos van si no atendemos a determinados personajes y objetos, e incluso determinados edificios, y a veces descubriremos sistemas enteros porque hemos decidido nosotros mismos ponernos a investigar por ahí. En realidad, esto podría ser algo bueno si viniera de un descubrimiento inesperado, pero puede resultar frustrante en el caso de trabajar con algo que se requiera para progresar. El problema no es que el juego quiera evitar los tutoriales largos, sino que existen ciertas explicaciones que no son del todo adecuadas para que el jugador entienda claramente qué opciones tiene disponibles en ese momento. Es más, incluso hay semillas, recursos o actividades cuyo funcionamiento puede requerir cierto ensayo y error para saber bien la mejor forma de aprovecharlas, siendo un problema que podría haberse corregido con una introducción más clara sin llegar a sacrificar esa sensación de descubrimiento.






En el apartado gráfico, Farlands utiliza la ya clásica estética pixel art que nos recuerda a otros grandes exponentes del género, pero que sin duda se sabe diferenciar gracias a su ambientación más de ciencia ficción. Cada uno de los distintos planetas cuenta con sus colores, vegetación, construcciones y criaturas propias, de modo que viajar de uno a otro tiene un cambio visual más que satisfactorio. La dirección artística se beneficia bastante de su pequeña escala de los personajes, que permite incorporar animaciones, expresiones y demás para darles mucha vida y bastante personalidad. Es precisamente ahí donde el juego acaba logrando que el mundo se sienta más vivo, desde las animaciones de las herramientas hasta las situaciones cómicas que se generan mientras realizamos nuestras actividades cotidianas. Uno de mis detalles favoritos está en la forma en que el pequeño robot asistente se encarga de llevarnos a nuestra casa al haber caído por agotamiento, siendo una animación simple y básica que resume bastante bien todo el tono del juego, sin buscas impresionar por gráficos complejos, sino más bien por construir un universo agradable y reconocible para pasar en él por muchas horas.
El apartado sonoro es algo similar a lo que ya mencioné de la parte gráfica, ya que la música acompaña nuestras tareas con melodías tranquilas que se combinan muy bien a la hora de cultivar, pescar u organizar nuestra propiedad. Cuando vamos a otros planetas existen pequeñas variaciones que hacen que cada lugar tenga su propia identidad a pesar de que la música no pretende ser lo principal de esta experiencia. Los efectos de sonido, por su lado, cumplen correctamente con su función al ayudar a consolidar la idea de estar realizando cada una de nuestras actividades y logrando mantener esa atmósfera acogedora para el juego.
Ya que Farlands está disponible en PC a través de Steam, probamos el juego con un par de configuraciones distintas para ver qué tal iba la experiencia. Ya sea con mouse y teclado o bien con contro, el juego responde muy bien y, una de las mejores ventajas, es que el juego tiene requisitos técnicos muy modestos, lo que permite ejecutarlo incluso en equipos relativamente antiguos. Si bien probé un poco el juego en mi MSI Katana 15 B13VGK con muy buenos componentes, mi forma preferida fue aprovechar mi ROG Xbox Ally X para sacarle todo el provecho en el apartado gráfico, especialmente por que el juego no necesita de una pantalla enorme para que los detalles de su pixel art y los diferentes escenarios sean apreciados. En general, la versión para PC es el mejor punto de entrada para experimentar Farlands, sobre todo si buscamos una experiencia relajante que podamos retomar de forma constante y no tenemos intención de tener que hacer sesiones muy largas de juego. De hecho, en este aspecto, lo podemos ir llevando de poco a poco.

Otro de los aspectos más interesantes de Farlands es la enorme cantidad de actividades que podemos hacer, ya sea desde pescar, atrapar insectos, criar criaturas alienígenas, explorar minas, recoger materiales, elaborar objetos, hacer mejoras en casa, obtener mejoras en la nave, hacer amigos entre los habitantes del sistema, etc… Incluso tendremos un total de nueve festivales a lo largo del calendario, así como la gran cantidad de logros que recompensarán al jugador para seguir explorando todos los planetas del juego y explorando con el sistema. La colección del Ark es una especie de guía natural para conseguir casi todo el contenido del juego, ya que siempre quedará un recurso, una criatura o un cultivo que encontrar, convirtiéndose así en el mejor aliado de los completistas, ya que aún cuando se hayan hecho todas las actividades principales, siempre tendremos algo por hacer.
Farlands no es un juego perfecto y quizás su mayor defecto radica en el ritmo de juego con las herramientas que ofrece al jugador; como te mencionaba, las primeras horas del juego pueden parecer excesivamente lentas debido a la falta de dinero, energía, recursos y a que las acciones deben realizarse de una forma manual, hasta que se obtienen mejoras que llegarán con bastante esfuerzo y tiempo. Es en este punto también donde encontramos esas decisiones de diseño que son menos intuitivas, ya que el inicio de la aventura si bien puede tener sus limitaciones, son un poco excesivas. Eso sí, una vez que se avanza en el juego y se comienzan a conseguir mejores herramientas, ampliamos la nave y tenemos una economía más estable, el ritmo del juego es mucho más placentero.
Veredicto
Farlands no es un juego que intente revolucionar los life-sims ni los juegos de granja y eso, al menos para mí, es tal vez uno de los puntos más importantes que deberíamos tener en claro antes de jugar. Sus mecánicas son muy reconocibles y aquellas personas que ya han pasado por Stardew Valley, Story of Seasons, Harvest Moon y similares, van a encontrarse con muchas de las situaciones que ya conocen. Pero es así como llevar esa estructura hasta un pequeño sistema solar consigue cambiar bastante la dinámica de juego y la forma de entender algo tan peculiar como la progresión, ya que aquí no estamos construyendo una granja pequeña y bonita, sino más bien estamos reconstruyendo un planeta, mejorando una nave, viajando entre mundos y recopilando los recursos para salvar todo un sistema. Esa combinación entre nuestra linda granja y la exploración espacial es la que hace que Farlands sea un juego muy original.
Además, este juego no oculta sus defectos, especialmente en sus primeras horas, en las que el ritmo puede resultar excesivamente lento y sus mecánicas un tanto mal explicadas, dejando mucho a la intuición del jugador. Pero eso sí, una vez traspasado ese momento inicial, la progresión se convierte en algo mucho más satisfactorio y el sistema de viajar entre los distintos planetas, de las mejores partes sin duda. Su diseño artístico es demasiado bueno, la variedad de actividades es suficiente como para mantenernos ocupados por muchas horas y decidir qué partes de la experiencia queremos priorizar nos da cierta libertad. Farlands funciona especialmente bien para quienes les gustan los juegos relajados, pero donde también podemos explorar y recolectar recursos. Quizás no estemos ante el nuevo referente del género, pero sí frente a un muy buen simulador con ideas frescas para justificar su compra. Si imaginaste cómo sería jugar Stardew Valley en un sistema solar completo, quizás Farlands es lo más cercano a ello.
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Información importante: reseña realizada gracias a un código para Nintendo Switch 2 proporcionado por JanduSoft.

