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[RESEÑA SIN SPOILERS] La Posesión de la Momia: una película que no pide permiso para pudrirte la calma

Esta semana fuimos invitados por Warner Bros. a ver la premier de La Posesión de la Momia, la nueva película de Lee Cronin (Evil Dead Rise) y James Wan (El Conjuro). Esta película está dando mucho de qué hablar mundialmente, no solo por sus escenas gore, sino por la trama tan épica y lo increíble de sus actuaciones. A continuación, les dejamos nuestra reseña sin spoilers.

La Posesion de la Momia. 2026

La Posesión que se mete bajo la piel y no te suelta

Es curioso cómo a Cronin no le tembló el pulso para tomar el gore y darle un nuevo significado. Esto porque no solamente se centró en ello, sino que la mayoría del gore es del elenco infantil y con escenas que le erizarían la piel al mismísimo Valak. La historia toma desde su arranque al espectador y lo sacude de una forma increíble. El director deja muy en claro algo desde la primera escena: esto no es una película de terror cualquiera, aquí todos sufren y de manera horrible.

Es un arranque muy fuerte, pero a medida que avanza la película se va justificando, no solo por lo apresurado del ritmo, sino porque la trama del horror que duerme en Egipto se desarrolla de manera pausada pero muy bien explicada, al punto que todos en la sala de cine se preguntaban lo mismo: ¿qué rayos le pasó a Kattie? No solo es por el secuestro, es por lo abominable de cómo esa niña regresa a la pantalla justo iniciando el segundo acto de la película.

Algo que nos llamó la atención de manera poderosa es lo necesario que se vuelve lo grotesco en la historia. Es decir, se nota que el director investigó muy a fondo los rituales de embalsamamiento del antiguo Egipto y la demonología de esa cultura. No es tan simple como una posesión satánica y un ritual de exorcismo; en La Posesión de la Momia, el mal habita dentro de la piel… de manera literal.

La historia es atrapante desde el inicio y se siente cómo va escalando el terror, el gore, el suspenso, pero sobre todo el terrible sentimiento de que cada paso que dé la familia Cannon es un paso más cerca de un destino horrible e inimaginable. Incluso, si ponen bastante atención, cada escena fuerte tiene un pequeño aviso de qué sucederá, cómo sucederá y quién será la víctima de la ira de Kattie, o bueno, lo que queda de ella.

Entre arena, sombras y sangre

La película no solo golpea desde la historia, también lo hace desde cómo se ve y cómo suena. La fotografía se ensucia con tonos apagados, y el sonido no acompaña: ataca, aturde, incomoda y hasta causa náuseas. No es lo mismo estar viendo cómo devoran a alguien que escuchar incluso cómo los dientes devoran cada pedazo de la carne de esa persona, y cada gota de sangre incluso suena cuando resbala por la boca del villano, o de los villanos más bien.

Pero el sonido no está solo en este horror de película, no. La cámara, las tomas con zoom específico a alguna parte del putrefacto cuerpo de Kattie, o de lo que provoca cada uno de sus conjuros en su familia, es simplemente algo genial y horrible al mismo tiempo. La técnica usada en las cámaras no solo pone más tenso al espectador, sino que lo deja al borde del asiento por lo detallado y visceral de cada toma y cada muerte de los personajes.

La fotografía es tal vez el punto menos fuerte en esta película, no solo porque tiene encuadres previsibles y una iluminación que no potencia el horror como debería, sino también porque desaprovecha mucho el recurso de Egipto como escenario, al concentrar la historia casi por completo en la casa de los Cannon y, más específicamente, en la habitación de Kattie. Más que generar esa sensación clásica o aprovechar el recurso más valioso en las películas de momias, la arena.

Ahora bien, los elementos cinematográficos hacen de la posesión algo que pocas veces se ha visto en el cine: ver un demonio encarnado dentro de la piel de una niña, que literal se arranca desde dentro y desde fuera su más horripilante ser para sembrar terror en su familia, es sin duda un deleite para el gore y un martirio culposo para el espectador, que no solo se sobresalta en sus mejores partes, sino que se tapa los ojos en las escenas más fuertes.

La Posesión de la Momia escena gore en la habitación de Kattie

Conclusión: una experiencia que se queda en el cuerpo

Si bien La Posesión de la Momia es una de las películas más fuertes que hemos visto en los últimos años, no quiere decir que sea una mala película; por el contrario, es muy buena, ya que toma riesgos que otras producciones de terror no han tomado y nos muestra una trama increíble que se va desenrollando conforme escala el horror y los sustos, algo que pocas obras de terror han podido lograr.

Más que invitados a verla en cines, recuerden ir con el estómago fuerte y la certeza de que verán una excelente película que los dejará hablando de ella por días. Hasta una próxima reseña.

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Jordan Gómez

Jordan Gómez

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