La plataforma de anime, propiedad de Sony, exigirá una suscripción Mega o Ultimate para acceder a su tienda, en una decisión que llega mientras PlayStation enfrenta una ola de críticas por el fin de los juegos físicos.
Sony vuelve a generar controversia con una nueva decisión que afecta al acceso a productos físicos, aunque esta vez no proviene de PlayStation, sino de Crunchyroll, el servicio de anime que pertenece a la compañía desde la adquisición de Funimation en 2021. A partir de agosto, la renovada tienda de Crunchyroll solo podrá ser utilizada por quienes paguen una suscripción Mega o Ultimate, dejando fuera incluso a los usuarios del plan básico. En otras palabras, los consumidores deberán pagar una cuota mensual simplemente para tener el derecho de comprar figuras, mangas, Blu-rays y otros productos que antes estaban disponibles para cualquier visitante.
La medida ha sido recibida con fuertes críticas por parte de la comunidad, especialmente porque la tienda heredó el catálogo de Right Stuf, uno de los comercios especializados en anime más valorados por los aficionados antes de ser absorbido por Crunchyroll en 2023. Además del nuevo requisito de suscripción, la plataforma implementará políticas de venta final para determinados productos, limitando devoluciones y reembolsos, mientras varios usuarios ya reportan una reducción considerable en el catálogo disponible. Para muchos, la experiencia de compra no solo será más restrictiva, sino también menos favorable que la que ofrecía Right Stuf antes de su desaparición.
Lo más llamativo es el contexto en el que ocurre esta decisión. Crunchyroll es propiedad de Sony, la misma empresa que en las últimas semanas ha sido duramente cuestionada por anunciar el fin de la fabricación de juegos físicos para PlayStation a partir de 2028. Resulta difícil no ver una tendencia cuando, casi al mismo tiempo, otra compañía del mismo grupo comienza a poner nuevas barreras para acceder a productos físicos. Mientras PlayStation concentra las ventas de videojuegos en su tienda digital, Crunchyroll ahora condiciona el acceso a su tienda de mercancía física al pago de una suscripción más costosa. Aunque se trata de negocios distintos, ambos movimientos refuerzan la percepción de una estrategia corporativa que limita las opciones del consumidor, reduce la competencia y convierte el acceso a productos físicos en un privilegio cada vez más condicionado por el ecosistema de Sony.
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