¿Se imaginan despertarse en el espacio, completamente solos y siendo la última esperanza de la humanidad? Bueno, esa es la premisa de Proyecto Hail Mary, protagonizada por Ryan Gosling (The Fall Guy) y dirigida por Phil Lord y Christopher Miller (21 Jump Street).
Una película llena de acción, drama y tensión, pero sobre todo, de amistad. Esta semana fuimos a verla al cine y acá les dejamos nuestras impresiones sin spoilers.

Un proyecto en completa soledad
La película nos presenta a Ryland Grace (Gosling), un profesor de ciencias solitario, con una vida simple y una rutina aburrida. Sin embargo, es reclutado por el gobierno alemán para desarrollar una “cura” ante la mayor amenaza que ha enfrentado la humanidad: un virus espacial que ha infectado el sol.
La cinta retrata de forma muy cruda y real lo que significa convivir en soledad en un entorno tan silencioso y vacío como el espacio exterior. Grace esta a miles de millones de kilómetros de la Tierra y sin posibilidad de ser rescatado. Con la única certeza de una muerte inminente y el peso de poder fracasar en el proyecto más importante de la humanidad: salvar la Tierra… y salvar el sol.

Conforme avanza la historia, vemos a Grace completamente solo en la nave, lidiando con todo lo que implica estar perdido en el espacio. Lo que debía ser una misión clara se complica cuando algo sale mal y termina lejos de su destino original, orbitando una estrella distinta. Y es justo ahí donde la historia empieza a ponerse aún más interesante… pero hasta acá lo dejamos para no arruinarles la sorpresa.
Eso sí, no está tan solo como parece: en medio de todo, se cruza con otra nave, tripulada por un ser muy peculiar.
A partir de ahí, esta nueva compañía se convierte en el corazón de la historia. No solo por su peculiaridad, sino por la relación que ambos construyen y cómo Grace evoluciona: pasa de ser un hombre solitario, derrotado y resignado, a alguien optimista, que no solo quiere salvar al mundo, sino también proteger la amistad más importante que ha tenido.

Más que un proyecto: una historia de conexión inesperada
Si bien Grace es el protagonista de la película y del proyecto, Rocky es quien se roba el show. Ese pequeño ser rocoso nos enamora no solo por su forma de ser, sino por su inteligencia y por su sed de saber de la humanidad y de cómo pueden él y Grace salvar a sus mundos, porque sí, Rocky también está en una misión muy importante, parecida a la de Grace.
Los directores supieron alinear bien ambas historias y darle un giro emocional a lo caótico y científico del primer acto, donde no solo nos muestran lo terrible que puede ser la soledad y lo triste que es la muerte de una persona rodeada de absolutamente nada, a años luz de la Tierra y sin la mínima esperanza de haber triunfado en su misión.

Otro elemento importante es que tanto los directores como la producción y los actores hacen un excelente trabajo. Esto se nota en la calidad de la historia, lo bien narrada que está la trama y lo impecable de las actuaciones que vemos durante toda la película. A esto sumémosle el ingrediente secreto, que es el uso correcto de la ciencia y la astrofísica a un nivel entendible y nada complejo.
Cabe destacar también lo impecable de la fotografía y las increíbles mezclas y edición de sonido. Sin duda alguna, es una película que no pasará desapercibida bajo el radar del público y los críticos, lo que ojalá le dé el reconocimiento que se merece, no solo por ser un proyecto ambicioso y completo, sino por lo increíble de su historia y sus personajes.

Concluciones
Esta película de verdad tiene todos los ingredientes de una buena película en las dosis correctas: humor sano, escenas épicas, frases memorables, una historia de amistad y de salvación y, sobre todo, giros en la trama que dejan al espectador al borde del asiento y al borde de las lágrimas. Sin duda alguna, una joya cinematográfica reciente.
Como siempre, la última palabra la tienen ustedes, así que más que invitados a poder disfrutar de esta película en su cine favorito y, ojalá, en compañía de esas personas que son especiales para ustedes. Nos vemos en una próxima reseña.

