Una versión diferente de Hatsune Miku que cambia su habitual imagen por un pequeño look “demoníaco”, manteniendo ese toque adorable que suele tener.
Esta Miku me llamó la atención desde que la vi por el cambio de estilo. Estamos acostumbrados a verla con diseños mucho más coloridos, así que encontrarla con cuernos, cola y un vestido negro le da un aspecto bastante distinto. Aun así, sigue siendo muy fácil reconocerla gracias a su cabello turquesa y a sus rasgos. Creo que FuRyu consiguió darle ese punto de “pequeño demonio” sin quitarle el lado tierno que tiene Miku.
La pose también tiene bastante que ver con el encanto de esta figura. Está sentada, con las piernas recogidas y una expresión que le da un aire un poco travieso. Mide alrededor de 16 cm y, como ocurre con las Noodle Stopper, está pensada para colocarse en el borde de una taza y ayudar a mantener cerrada la tapa de los noodles. Personalmente, ese concepto siempre me ha parecido curioso; quizá no sea la función que uno busca primero en una figura, pero sí hace que este tipo de piezas sean diferentes a las habituales.
Otra cosa que me gusta de esta línea es que permite conseguir personajes conocidos sin tener que gastar lo que normalmente cuesta una figura de mayor gama. En este caso, aunque no tenemos una escultura enorme ni una cantidad exagerada de accesorios, la figura tiene suficientes detalles para resultar atractiva. El vestido, los cuernos, la cola y el cabello están bien resueltos y, sobre todo, el conjunto tiene bastante personalidad. Para mí, ahí está buena parte del atractivo de estas figuras económicas: pueden ser sencillas, pero no necesariamente tienen que verse simples.





