Strauss Zelnick se suma a los ejecutivos que defienden el abandono del formato físico, mientras los jugadores cuestionan qué significa realmente “conveniencia” cuando se pierde la propiedad del juego.
El debate entre videojuegos físicos y digitales volvió a calentarse después de que Strauss Zelnick, CEO de Take-Two Interactive, diera su opinión sobre el futuro del formato físico. De acuerdo con sus declaraciones, Zelnick considera que “los discos no tienen sentido para el consumidor” porque el formato digital resulta más conveniente. Sus comentarios llegan en un momento particularmente delicado para los jugadores, después de que Sony confirmara sus planes de dejar de producir discos físicos para nuevos juegos de PlayStation a partir de 2028. Mientras algunos usuarios entienden que descargar un juego resulta más rápido y cómodo, una buena parte de la comunidad considera que la conveniencia no debería ser el único factor utilizado para decidir el futuro de los videojuegos.
Desde el punto de vista de las compañías, resulta sencillo entender por qué el formato digital es tan atractivo. No requiere fabricar discos, imprimir carátulas, transportar cajas ni mantener inventario en tiendas, además de permitir que una compañía controle directamente la distribución y las ventas. Para el consumidor, por otro lado, la situación es bastante más compleja, especialmente porque comprar un juego digital no equivale necesariamente a poseerlo de la misma manera que una copia física. Una copia física puede conservarse, prestarse, venderse o utilizarse años después sin depender necesariamente de que una tienda digital continúe funcionando. El cierre de tiendas digitales y la desaparición de determinados juegos de los catálogos ya han demostrado que la conveniencia inmediata puede tener un precio cuando hablamos de preservación y acceso a largo plazo.
Zelnick no es el único ejecutivo que ha defendido esta transición. Yves Guillemot, CEO de Ubisoft, también ha señalado que el abandono de los discos por parte de PlayStation no debería representar una disrupción importante para la industria, mientras que Sony ha dejado claro que no tiene intención de revertir su decisión pese a las críticas. El problema es que, mientras las compañías presentan lo digital como una evolución inevitable y más cómoda, los jugadores están perdiendo progresivamente alternativas para conservar sus juegos y decidir cómo, cuándo y dónde utilizarlos. El formato físico tampoco es perfecto y muchos lanzamientos actuales dependen de descargas, parches o incluso de una conexión a Internet, pero eliminarlo por completo significa entregar todavía más control a las compañías. Porque sí, descargar un juego puede ser más conveniente; lo que no queda tan claro es que perder la posibilidad de conservarlo, revenderlo o prestarlo sea más conveniente para el consumidor.
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