El expresidente de PlayStation reconoció que solía seguir su propio criterio sin prestar demasiada atención a las instrucciones de la cúpula de Sony. Una filosofía que, ante algunas de las decisiones actuales de la compañía, quizás no vendría nada mal recuperar.
Kazuo “Kaz” Hirai, quien presidió PlayStation entre 2007 y 2012, reveló que durante su etapa al frente del negocio de consolas no siempre seguía las instrucciones de los altos ejecutivos de Sony. En una entrevista con la publicación japonesa Nikkei XTrend, el directivo recordó que, cuando Howard Stringer y otros responsables de la compañía le indicaban qué hacer, prefería tomar su propio camino. “Lo que dice la sede central es irrelevante. Nosotros somos PlayStation”, habría comentado entre risas, según la traducción recogida por Game Observer. Una declaración que refleja la importancia que daba a la identidad y autonomía de la división de videojuegos frente a las directrices corporativas.
La ironía es que Hirai terminó convirtiéndose en presidente ejecutivo de toda Sony, cargo que ocupó hasta 2018, y entonces buscó precisamente lo contrario: que las distintas divisiones trabajaran en una misma dirección. Durante su gestión impulsó una estrategia corporativa centrada en el concepto japonés kando, relacionado con generar experiencias capaces de emocionar a los consumidores. Sin embargo, su etapa al frente de PlayStation también estuvo marcada por desafíos importantes, como las dificultades iniciales de PS3, el tropiezo comercial de PS Vita y la histórica interrupción de PlayStation Network en 2011. Pese a esos problemas, su relato deja claro que consideraba fundamental que PlayStation pudiera tomar decisiones pensando en las necesidades de su propio negocio.
Y quizás esa independencia sea justo lo que algunos aficionados echan de menos en la PlayStation actual. Entre las dudas sobre el futuro de los juegos físicos, las decisiones relacionadas con los precios y la distribución de sus títulos, y una estrategia que no siempre parece alineada con las expectativas de sus usuarios, cabe preguntarse si la división necesita recuperar parte de aquella actitud desafiante. Evidentemente, ignorar órdenes de la dirección no garantiza mejores resultados, pero priorizar la identidad de PlayStation y los intereses de sus jugadores tampoco debería ser una idea revolucionaria. Si Hirai consideraba que la marca debía seguir su propio camino, ¿no sería razonable que sus responsables actuales defendieran con la misma firmeza aquello que hizo grande a la plataforma?
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