Sangre, demonios y espadas. Capcom rescata una de sus franquicias más queridas y demuestra que la saga Onimusha todavía tiene mucho que contar en esta que posiblemente sea la historia mas oscura de la franquicia.
Han pasado casi veinte años desde la última entrega principal de Onimusha, una saga que durante la época de PlayStation 2 consiguió hacerse un lugar muy especial entre los juegos de acción japoneses, ente nuestros favoritos, la tercera entrega y el Dawn of Dreams aún conservan un lugar predilecto en nuestra memoria.
Después de tanto tiempo, Capcom nos regala una carta de amor con Onimusha: Way of the Sword, una nueva aventura que recupera muchos de los elementos clásicos de la franquicia, pero los adapta a una generación completamente diferente.
Y hay que decirlo: volver a Onimusha se siente increíblemente bien.
No estamos ante otro enorme mundo abierto ni ante un RPG de cientos de horas. Capcom apuesta por una experiencia mucho más directa, centrada en algo que la saga siempre supo hacer especialmente bien: pelear contra demonios con una espada.


El Inicio de un regreso que se siente espectacular!
La historia desde ya te comentamos que no se trata de ninguna precuela ni tampoco de ninguna continuación a los juegos de Playstation 2, sin embargo esta se siente refrescante a lo que recordamos y por supuesto a pesar de esto, tendremos algunos guiños a los anteriores títulos, especialmente gracias a dos katanas concretamente.
La premisa nos lleva hasta el Kyoto del período Edo, aunque este no es precisamente el Kyoto que encontraríamos en los libros de historia, en medio de este caos encontramos a Miyamoto Musashi, uno de los espadachines más famosos de la historia japonesa, quien se convierte en el protagonista de esta nueva aventura.
Gracias al Guantelete Oni, nuestro protagonista posee la capacidad de absorber las almas de los Genma y utilizar su poder para enfrentarse a criaturas cada vez más peligrosas, esto continua manteniéndose fiel a lo que recodábamos y se sentirá como un golpe de nostalgia para muchos de nosotros y una bocanada de aire fresco para los jugadores que nunca habían experimentado un Onimusha y su singular estilo de juego.
La historia combina personajes históricos, fantasía oscura y criaturas sobrenaturales para crear una versión bastante particular del Japón feudal.
Y personalmente, creemos que es precisamente esta mezcla la que hace que el mundo de Way of the Sword resulte tan atractivo.
Conociendo Kyoto y sus habitantes.

Profundizando más en la jugabilidad y como mencionamos anteriormente, toda la historia sucederá en Kyoto y al momento de que nos dejen explorarla, nos daremos cuenta de que no estamos ante otro enorme mundo abierto ni ante un RPG de cientos de horas, sino más bien ante una ciudad que funge como una especie de “Lobby” en donde nuestro trabajo será ir desbloqueando zonas que al principio estarán bloqueadas, enfrentándonos a poderosos enemigos, obteniendo nuevos poderes y así poder ayudar incluso a los pobres ciudadanos, perimiéndonos acceder a zonas que quizá podemos observar a la distancia pero que deberemos ser pacientes hasta lograr acceder a ellas.

Por ejemplo, este objeto aunque parezca cercano y se nos presente al inicio de nuestra aventura, no será hasta muchísimo más avanzados en la historia que podremos lograr cruzar y recolectar los tesoros que se encuentran en esa zona, así que vale bastante la pena regresar a zonas que hayamos visitando previamente.
Por supuesto que todo el caos y destrucción, harán que los servicios de un Onimusha sean bastante requeridos, es aquí donde encontraremos diferentes personas afectadas por toda la catástrofe que estamos intentando evitar, debido a ello conoceremos historias bastante interesantes detrás de cada misión secundaria y podremos profundizar enormemente en el lore de la historia que Capcom nos quiere contar, cada una de ellas nos entregarán objetos de mucha utilidad para mejorar nuestro equipamiento, así que siempre es recomendable desviarnos para ayudar a nuestro projimo.


A pesar de que hemos disfrutado enormemente todo el viaje y las más de 40 horas que hemos jugado, si coincidimos en que algunas actividades pueden sentirse repetitivas y ciertas secciones de progresión relacionadas con materiales y mejoras pueden terminar rompiendo un poco el ritmo de la aventura.
También hay momentos en los que la variedad de enemigos podría ser mayor.
Y aunque los enfrentamientos importantes suelen ser espectaculares, algunos combates pueden terminar sintiéndose familiares cuando llevamos varias horas jugando.
No son problemas que arruinen la experiencia, pero sí evitan que Way of the Sword sea perfecto.
La espada es la verdadera protagonista
Si hay algo que queda claro desde los primeros minutos es que Onimusha: Way of the Sword está construido alrededor de su combate y aquí es donde toda la magia toma forma, cada combate y cada encuentro que tengamos, es realmente un espectáculo de sangre y acero, cada oponente que nos encontremos tendrá patrones diferentes y el juego ira evolucionando con nosotros, ya que a pesar de que los enemigos iniciales y su farmeo se sientan algo sencillos, conforme la historia avanza, nos encontraremos más y más enemigos que podrán a prueba nuestros reflejos y esque en Onimusha nunca se ha tratado de simplemente machacar botones hasta acabar con todos los enemigos.
El juego nos recompensa por aprender a defendernos, esquivar y, sobre todo, encontrar el momento perfecto para contraatacar.
Es aquí donde aparece una de las mecánicas más importantes de toda la experiencia y que algunos recordaran de otras entregas: el Issen.
Si ya jugaste los Onimusha originales, seguramente esta palabra te resulte familiar, el acto de realizar un contraataque perfectamente sincronizado no solamente resulta espectacular a la pantalla y extremadamente satisfactorio, sino que puede cambiar completamente el desarrollo de un enfrentamiento, así que tendremos que aprender a esperar por el momento exacto como si una verdadera pelea de katanas se tratase.
Los jefes: donde el juego realmente demuestra su potencial
Ya que hablamos del combate y la experiencia de juego, podemos adentrarnos en las peleas contra jefes más impresionantes que hemos podido jugar en mucho tiempo y es que aquí es donde más brilla el juego, donde todo la preparación en el mapa y subiendo de nivel nuestro equipamento toma verdadera importancia.
Algunos enfrentamientos llegan a sentirse como auténticos combates de película, sin embargo no esperemos ganarles al primer intento, especialmente a medida que avancemos, los combates se irán poniendo bastante complejos, incluso en la dificultad más sencilla podremos sudar la gota gorda y ya no te contamos en máxima dificultad donde estuvimos 1 hora completa intentando ganarle al jefe final.
No bastara con conocer a nuestro propio personaje y saber como movernos con Musashi, verdaderamente tendremos que estudiar cuidadosamente los patrones enemigos para así saber cuando atacar.

La pregunta que muchos se harán…. ¿Es otro Souls?
Aquí es inevitablemente necesario detenernos un momento porque es una comparación que inevitablemente muchos jugadores llegarán a pensar y la respuesta es tremendamente sencilla, No, no lo es.
Aunque Onimusha: Way of the Sword tiene momentos difíciles y su sistema de combate recompensa muchísimo la precisión, no estamos frente a un Soulslike tradicional.
No tenemos que recorrer un gigantesco mundo interconectado buscando dónde avanzar.
Tampoco estamos ante una experiencia diseñada para castigarnos constantemente.
Way of the Sword es mucho más directo.
Su dificultad viene principalmente de aprender a pelear.
Y eso nos parece una decisión bastante acertada.
Después de tantos años viendo juegos intentar replicar la fórmula Souls, se agradece que Onimusha tome algunas de esas ideas y las adapte a su propia identidad en lugar de intentar convertirse en otro Sekiro.
Un rendimiento que también merece reconocimiento
Y hablando de la versión para PC, aquí Capcom vuelve a hacer un trabajo bastante sólido.
El juego utiliza el ya conocido RE Engine y cuenta con una cantidad considerable de opciones gráficas para modificar texturas, sombras, vegetación, iluminación y otros elementos.
También incluye tecnologías como DLSS 4.5 con Multi Frame Generation y FSR 3.1, además de Ray Tracing.
Lo más interesante es que las pruebas de rendimiento realizadas con diferentes tarjetas gráficas muestran que no necesitamos necesariamente un PC de gama altísima para disfrutarlo.
Incluso una RTX 2080 Ti consiguió superar los 60 FPS en el benchmark a 1080p con calidad máxima, mientras que GPUs más modernas alcanzan cifras considerablemente superiores.
Y esto es algo que personalmente siempre agradecemos, que los juegos sean accesibles y se puedan ver espectaculares con casi cualquier PC, especialmente un titulo que es tan importante vaya fluido por lo frenético de sus peleas.
Veredicto final?
Onimusha: Way of the Sword es exactamente el tipo de regreso que muchas franquicias necesitan y claramente sabemos que Capcom entiende de esto, con los lanzamientos de los Remakes de la saga Resident Evil y sus más recientes títulos, podemos esperar que esta franquicia reviva por todo lo alto, y esperamos tener Onimusha para un largo periodo de tiempo
No intenta olvidar su pasado.
Tampoco vive únicamente de la nostalgia.
Toma las ideas que hicieron grande a la saga y las combina con un sistema de combate moderno, una espectacular presentación visual y una ambientación que demuestra que el Japón sobrenatural todavía tiene muchísimo que ofrecer.
Su combate es, sin ninguna duda, el protagonista.
Los Issen, los parries, las esquivas y las diferentes habilidades hacen que cada enfrentamiento pueda convertirse en un pequeño espectáculo.
Y cuando finalmente comenzamos a dominarlo, entendemos por qué Capcom decidió esperar tanto para traer de vuelta a Onimusha.
Porque quizás la saga no necesitaba convertirse en algo completamente diferente.
Solo necesitaba volver a desenvainar la espada.


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Información importante: Reseña realizada gracias a un código para PC proporcionado por CAPCOM.

