La consola sigue sumando millones de unidades enviadas, pero Sony decide avanzar con una de sus medidas más polémicas: acabar con la fabricación de discos de juegos para PlayStation.
Sony anunció que PlayStation 5 ya alcanzó los 95.3 millones de unidades enviadas a nivel mundial, después de colocar 1.6 millones de consolas durante los tres meses que terminaron el 30 de junio de 2026. La cifra demuestra que la consola continúa teniendo una enorme presencia en el mercado, aunque también representa una caída de 900,000 unidades respecto al mismo periodo del año fiscal anterior. PlayStation Network, por su parte, alcanzó los 125 millones de usuarios activos mensuales, mientras que las ventas combinadas de software de PS5 y PS4 llegaron a 66.1 millones de unidades. Sobre el papel, Sony tiene motivos para presumir de sus números, pero hay una decisión de la compañía que termina opacando completamente estos resultados: su intención de acabar con los juegos físicos.
Durante la presentación de resultados, el director financiero de Sony Group, Lin Tao, confirmó que la compañía seguirá adelante con su polémica decisión de dejar de fabricar discos físicos de juegos de PlayStation a partir de enero de 2028. Tao aseguró que Sony recibió “diversas opiniones” y que existen “fuertes posturas” dentro de la comunidad, afirmando incluso que la compañía comprende el vínculo emocional que los jugadores tienen con sus juegos y sus recuerdos. Sin embargo, después de reconocer todo esto, la respuesta de Sony es básicamente seguir adelante con el plan. La compañía habla de una transición “cuidadosa” hacia el futuro digital, pero para muchos jugadores esto se siente más como una decisión tomada de antemano en la que sus opiniones simplemente fueron escuchadas para después ser ignoradas. ¿De qué sirve decir que entienden a la comunidad si, finalmente, hacen exactamente lo que los jugadores les están pidiendo que no hagan?
Y aquí es donde los 95.3 millones de PS5 dejan de ser una cifra tan impresionante como Sony quisiera hacer creer. Una consola puede vender decenas de millones de unidades y aun así tomar decisiones que perjudiquen la relación con sus propios usuarios, especialmente cuando hablamos de preservar la propiedad y conservación de los videojuegos. El formato físico permite conservar una colección, prestar un juego, revenderlo, encontrar copias años después y, dependiendo del título, acceder a una versión que no depende completamente de que una tienda digital siga funcionando. Sony, en cambio, continúa empujando a PlayStation hacia un ecosistema donde la compañía controla cada vez más cómo, dónde y durante cuánto tiempo podemos acceder a nuestros juegos. Los jugadores ya dejaron claro que no quieren perder el formato físico, pero Sony parece estar más interesado en las ventajas económicas del ecosistema digital que en escuchar realmente a quienes hicieron de PlayStation una de las marcas más importantes de la industria. Y por mucho que Sony celebre sus millones de consolas vendidas, esta decisión podría terminar siendo mucho más recordada que cualquier cifra presentada en sus resultados financieros.
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