PlayStation incorpora más de 100 canales gratuitos con publicidad, mientras muchos jugadores reciben con entusiasmo características que hace años fueron duramente criticadas cuando Xbox planteó un ecosistema mucho más conectado y dependiente de servicios.
Sony anunció Live TV on PS5, una nueva aplicación gratuita con publicidad que estará disponible en Estados Unidos y ofrecerá más de 100 canales de televisión, además de contenido bajo demanda. El servicio incluirá películas, series, anime, deportes, noticias y programación de creadores directamente desde la sección multimedia de PS5. Entre los contenidos anunciados aparecen Naruto, Sailor Moon, Hunter x Hunter, Death Note, Community, The Walking Dead y diferentes canales deportivos. La propuesta busca convertir la consola en un centro de entretenimiento todavía más amplio, aunque a cambio de incorporar publicidad dentro de la experiencia.
Lo llamativo es la reacción de una parte de la comunidad de PlayStation. En 2013, cuando Microsoft presentó su visión original de Xbox One, la compañía fue duramente criticada por plantear una consola mucho más integrada con servicios de televisión, entretenimiento y funciones conectadas, además de restricciones relacionadas con el mercado físico. El rechazo fue tan fuerte que Microsoft terminó modificando buena parte de aquella estrategia. Hoy, Sony está llevando a PS5 hacia un concepto igualmente centrado en convertir la consola en una plataforma de entretenimiento y servicios, incluyendo contenido gratuito financiado mediante publicidad, y buena parte de los jugadores parece recibirlo con los brazos abiertos. La contradicción resulta difícil de ignorar.
Y aquí es donde la comunidad también debería hacer autocrítica: no se puede condenar una idea únicamente porque la presentó Xbox y celebrarla años después porque la presenta Sony. Nadie está obligado a utilizar Live TV, y ofrecer contenido gratuito con anuncios no es necesariamente algo negativo, pero sí resulta preocupante cuando se suma a una estrategia de Sony cada vez más enfocada en monetizar a su enorme base de usuarios. La diferencia entre ambas compañías no debería determinar qué prácticas consideramos aceptables. Si aquello que Xbox intentó hacer en 2013 era una amenaza para la experiencia tradicional de consola, Sony no debería recibir un pase libre simplemente por llevar el logo de PlayStation.
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