El nuevo exclusivo de PS5 estaría muy lejos de recuperar su enorme presupuesto mientras crecen las dudas sobre la estrategia de Sony.
Saros, el más reciente exclusivo de PlayStation 5 desarrollado por Housemarque, habría vendido apenas unas 300 mil copias desde su lanzamiento en abril, según estimaciones de analistas. De acuerdo con los reportes, el juego contaría con un presupuesto cercano a los 76 millones de dólares, por lo que sus ingresos actuales apenas habrían recuperado una fracción de los costos. Aunque Sony no ha confirmado cifras oficiales, el desempeño inicial del juego ya está levantando fuertes cuestionamientos alrededor de las exclusividades first-party de PlayStation.
La situación resulta todavía más preocupante al compararse con Returnal, el proyecto anterior de Housemarque, que logró vender considerablemente más pese a haber salido cuando la base instalada de PS5 era muchísimo menor. Hoy Sony cuenta con más de 90 millones de consolas en el mercado, pero ni siquiera eso parece estar ayudando a justificar la estrategia de mantener juegos atrapados en una sola plataforma mientras el resto de la industria apuesta por lanzamientos multiplataforma y accesibles desde el primer día.
El caso de Saros vuelve a poner sobre la mesa el desgaste del modelo de exclusividades de Sony, especialmente cuando los presupuestos siguen aumentando y los resultados comerciales no acompañan. Después del cierre de Bluepoint Games y los problemas recientes de otros proyectos first-party, muchos jugadores ya cuestionan cuánto sentido tiene seguir limitando títulos a un único ecosistema en lugar de maximizar ventas en PC y otras plataformas. Y mientras Sony insiste en proteger exclusividades temporales o permanentes, los números parecen dejar cada vez más claro que esa estrategia ya no garantiza el éxito que alguna vez tuvo.
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