Especialistas consideran que Sony ya asumió el costo de las críticas y que su apuesta por un futuro completamente digital responde a una estrategia demasiado rentable como para dar marcha atrás.
La decisión de Sony de abandonar el formato físico para todos los nuevos juegos de PlayStation a partir de 2028 continúa generando una fuerte reacción entre los jugadores. Además de una petición que ya supera las 200.000 firmas, miles de usuarios han comenzado a cancelar sus suscripciones a PlayStation Plus como forma de protesta. Sin embargo, para los analistas esta medida difícilmente hará que la compañía reconsidere su postura.
De acuerdo con el consultor Serkan Toto, CEO de Kantan Games, incluso si unas 500.000 personas cancelaran su suscripción, esto representaría apenas un 1% de los cerca de 50 millones de miembros de PlayStation Plus. En su opinión, Sony ya esperaba la reacción negativa y simplemente dejará que la polémica pase antes de continuar con su estrategia. Daniel Ahmad, de Niko Partners, también considera poco probable una marcha atrás, aunque cree que la compañía podría intentar responder de alguna forma al descontento de la comunidad.
El problema es que la decisión parece estar impulsada únicamente por los beneficios económicos. Al eliminar los discos, Sony reduce costos de fabricación y distribución, evita compartir ganancias con los comercios y obtiene un margen mucho mayor por cada venta realizada en PlayStation Store. Para muchos jugadores, esto confirma el temor de que la compañía prioriza la rentabilidad sobre la preservación de los videojuegos y la libertad de elección del consumidor. Mientras las protestas continúan creciendo, todo indica que Sony ya tomó una decisión definitiva y que la era del formato físico en PlayStation tiene los días contados.
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