Una organización de consumidores en Países Bajos acusa a la compañía de crear un monopolio digital y limitar la libertad de los jugadores al depender exclusivamente de PlayStation Store.
La polémica decisión de Sony de dejar de producir juegos físicos para PlayStation a partir de 2028 ya comenzó a tener consecuencias legales. La organización neerlandesa Stichting Massaschade & Consument (SMC) presentó una demanda por aproximadamente 450 millones de dólares en representación de 1,7 millones de jugadores, alegando que la desaparición de los discos eliminará la competencia en la venta de videojuegos y dejará a los usuarios completamente sujetos a los precios y condiciones de PlayStation Store.
Según la organización, el fin del formato físico también supone la desaparición del mercado de segunda mano y de cualquier alternativa para adquirir juegos a precios competitivos. Además, recuerdan que las compras digitales en PlayStation no otorgan la propiedad del juego, sino una licencia de uso que, de acuerdo con los términos de servicio de Sony, puede modificarse o revocarse. Para los demandantes, esto deja a los consumidores sin una verdadera sensación de propiedad y sin opciones para elegir dónde comprar sus títulos.
La demanda podría ser apenas el comienzo de un problema mayor para Sony. En Europa ya existen antecedentes de sanciones contra empresas con ecosistemas cerrados, como ocurrió con Apple, y ahora PlayStation podría enfrentar un escrutinio similar si mantiene un modelo donde solo su propia tienda puede distribuir contenido. Mientras Nintendo mantiene su compromiso con el formato físico y otras plataformas comienzan a ofrecer alternativas más abiertas, Sony parece apostar por un ecosistema completamente controlado por la compañía, donde el jugador pierde cada vez más derechos y opciones en favor de un negocio mucho más rentable para la empresa.
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