Expertos aseguran que la desaparición del formato físico demuestra que las grandes compañías priorizan la rentabilidad sobre la fidelidad de sus comunidades.
La decisión de Sony de eliminar los juegos físicos a partir de 2028 sigue provocando reacciones dentro de la industria. Esta vez fue Mat Piscatella, analista de Circana, quien lanzó un mensaje que ha resonado entre miles de jugadores: por mucha lealtad que exista hacia una marca como PlayStation o Xbox, para las grandes corporaciones esa fidelidad no tiene un valor sentimental. “Puedes amar tu ecosistema favorito todo lo que quieras, pero esas empresas no te aman de vuelta. Para ellas solo eres un número en una hoja de cálculo”, afirmó.
Sus declaraciones llegan en un momento en el que más de 225.000 personas han firmado una petición para que Sony reconsidere el abandono del formato físico. Sin embargo, otros especialistas como Serkan Toto, de Kantan Games, consideran que la compañía no cambiará de opinión porque el modelo digital resulta demasiado rentable. Al vender un juego propio en formato digital, Sony conserva prácticamente el 100% de los ingresos, mientras que con una copia física debe repartir parte de las ganancias entre distribuidores, comercios y costos de fabricación. Para la empresa, el negocio simplemente es demasiado atractivo como para mirar atrás.
Lo más preocupante es que esta filosofía podría terminar extendiéndose a toda la industria. Aunque Microsoft todavía no ha confirmado un movimiento similar para la próxima Xbox, cada vez son más los analistas que creen que el futuro de las consolas será completamente digital. Si eso ocurre, los jugadores perderán el mercado de segunda mano, la posibilidad de prestar o conservar sus juegos y dependerán por completo de las condiciones impuestas por una única tienda digital. La pregunta ya no parece ser si el formato físico desaparecerá, sino cuánto tiempo tardarán las demás compañías en seguir el mismo camino que Sony.
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