Esperamos hasta el final de la temporada para hablar de uno de los romances más atípicos del año, y después de doce episodios queda claro que su mayor virtud también puede ser su principal barrera.
Hace ya más de 1 mes que Crunchyroll nos dio acceso anticipado a varios capítulos de Smoking Behind the Supermarket With You, pero decidimos hacer algo que no siempre resulta sencillo cuando tienes la oportunidad de hablar antes que los demás: esperar. No queríamos escribir sobre una serie que, por su propia naturaleza, necesita tiempo para revelar por qué funciona. Así que dejamos pasar los episodios, llegamos hasta el Season Finale y ahora sí podemos decir qué nos dejó esta curiosa historia protagonizada por un oficinista agotado, una cajera aparentemente distante y un espacio detrás de un supermercado donde fumar termina siendo casi lo de menos.
Porque seamos honestos: si alguien nos hubiera contado la premisa de Smoking Behind the Supermarket With You sin ningún contexto, probablemente no parecería particularmente emocionante. Sasaki, un oficinista de 45 años, encuentra un pequeño refugio en sus visitas a un supermercado y en la amable cajera Yamada. Una noche conoce a Tayama, una mujer mucho más relajada con quien empieza a compartir cigarrillos y conversaciones después del trabajo, sin saber que ambas son la misma persona. Es una premisa que podría haberse convertido fácilmente en otra comedia de malentendidos, pero la serie toma una decisión bastante más interesante: no tener ninguna prisa.
Y ahí está tanto su encanto como su mayor problema. Smoking Behind the Supermarket With You puede pasar varios minutos hablando de absolutamente nada. No hay una gran revelación esperando en cada episodio, ni conflictos románticos diseñados para mantenernos al borde del asiento, ni personajes gritando sus sentimientos cada cinco minutos. Para algunos espectadores esto será exactamente lo que estaban buscando; para otros, probablemente será desesperante. Personalmente, creo que la serie entiende algo que muchos romances olvidan: en una relación real, la mayoría de los momentos importantes no parecen importantes mientras están sucediendo, y esto es algo que aprendes a apreciar cuando tienes una relación de varios años con alguien.
Sasaki funciona especialmente bien porque está lejos de ser el protagonista romántico tradicional. No es un adolescente intentando descubrir el amor por primera vez ni un personaje diseñado para que el público proyecte sus fantasías. Es un adulto cansado, atrapado en una rutina laboral que le consume buena parte de su vida y que encuentra en esos momentos algo que no sabía que necesitaba. Tayama tampoco existe simplemente para solucionar sus problemas. Ella tiene sus propias inseguridades y contradicciones, y la serie permite que ambos se conviertan progresivamente en un lugar seguro para el otro. Esa reciprocidad es probablemente uno de los elementos más maduros de toda la propuesta.
También hay que reconocer que el anime sabe utilizar su escenario. Ese pequeño espacio detrás del supermercado podría haberse convertido rápidamente en un simple gimmick, pero termina funcionando casi como un tercer protagonista. Allí desaparecen durante unos minutos las responsabilidades del trabajo, las expectativas sociales y todo aquello que los dos cargan durante el día. No necesitan hacer nada extraordinario: hablan, fuman, comen algo, se molestan mutuamente y, ocasionalmente, comparten silencios. La serie convierte esas pequeñas pausas en algo que podemos llegar a esperar con el mismo entusiasmo que ellos.
Sin embargo, no todo funciona con la misma precisión. Hay momentos en los que el ritmo extremadamente pausado parece más interesado en preservar su atmósfera que en hacer avanzar realmente a sus personajes. Algunas situaciones podrían haberse resuelto con mayor naturalidad y determinados conflictos se sienten prolongados simplemente porque la serie quiere mantener intacta esa dinámica de encuentros casuales. El concepto de slow burn funciona cuando percibimos que debajo de la tranquilidad existe una progresión constante; cuando esa progresión se ralentiza demasiado, la paciencia del espectador empieza a ponerse a prueba.
Por eso el Season Finale resulta tan importante. Después de tantos episodios en los que el vínculo se construye a base de conversaciones aparentemente pequeñas, el cierre finalmente permite que ambos personajes se devuelvan parte del apoyo que habían recibido durante la temporada. Sasaki debe enfrentarse a una situación relacionada con su pasado y Tayama termina ocupando un papel que hasta ese momento había pertenecido muchas veces a él: ayudar al otro a superar aquello que todavía arrastra. No necesitamos una declaración gigantesca ni un giro diseñado para provocar lágrimas; basta con comprobar que ambos han dejado de ser las mismas personas que conocimos al principio.
Y lo mejor es que el anime entiende que tampoco necesita terminar con fuegos artificiales. Después de todo lo ocurrido, vuelve a llevarnos a ese lugar detrás del supermercado. Es casi una declaración de principios: después de doce episodios, seguimos teniendo a dos personas conversando en el mismo sitio. Solo que ahora nosotros entendemos lo que significa ese momento. Ese último encuentro funciona precisamente porque la serie nos enseñó a valorar esos espacios aparentemente insignificantes y demuestra que su objetivo nunca fue sorprendernos, sino conseguir que nos encariñáramos con ellos.




Hay otro detalle que merece ser mencionado para ir cerrando: la manera en que se distribuyeron inicialmente algunos de sus episodios no ayudó demasiado a una experiencia que ya dependía de un ritmo particular. La publicación anticipada de los primeros contenidos en formato de mini-episodios podía resultar confusa frente a la posterior emisión televisiva. Para una producción que pide al espectador cierta paciencia y continuidad, una presentación fragmentada no era precisamente la mejor manera de acompañar su propuesta. Afortunadamente, una vez vista la temporada completa, esa peculiaridad queda como una anécdota frente a lo que realmente importa.
Al final, Smoking Behind the Supermarket With You no es una serie que vaya a convencer a todo el mundo, y probablemente tampoco pretende hacerlo. Su romance es lento, sus conflictos son pequeños y buena parte de su atractivo depende de disfrutar conversaciones cotidianas entre dos adultos que simplemente necesitan un poco de compañía. Pero quizá ahí está precisamente su mayor acierto. En una industria donde cada temporada parece competir por quién tiene el giro más espectacular, el combate más impresionante o la historia más dramática, encontrarse con un anime que simplemente nos dice “siéntate un momento, fuma un cigarro y hablemos” resulta extrañamente refrescante.
Después de haber esperado hasta el Season Finale para escribir estas líneas, la sensación que nos queda es bastante sencilla: Smoking Behind the Supermarket With You no es una historia sobre fumar detrás de un supermercado. Es una historia sobre encontrar, en medio de una vida que puede sentirse repetitiva y agotadora, a alguien con quien esos diez minutos al final del día empiezan a significar muchísimo. Y quizá por eso funciona mejor cuando dejamos de esperar que ocurra algo extraordinario y simplemente nos permitimos acompañarlos. Una excelente recomendación para esta temporada que cerramos y, sin lugar a dudas, fue una grata experiencia seguir esta historia hasta el final.
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Agradecemos a Crunchyroll por habernos facilitado este acceso anticipado a los capítulos del 7 al 12.

