Una aventura inspirada en la pintura tradicional china y con mucha acción.
Estamos en una época donde pasamos de los metroidvanias a los roguelites, género que se ha convertido en uno de los más populares de la actualidad, pero con esto viene una dificultad para sus desarrolladores ya que se vuelve difícil sobresalir en un mercado tan saturado de propuestas. Realm of Ink asume ese desafío con una combinación bastante buena de acción rápida, progresión y una identidad visual que atrapa desde el primer momento. Los desarrolladores de Leap Studio apuestan por una ambientación inspirada en la mitología y el arte oriental para construir una aventura donde cada partida ofrece nuevas posibilidades para que nuestro personaje crezca y experimentemos distintas rutas. Desde sus primeras horas resulta evidente que existe una fuerte influencia en juegos como Hades, aunque también queda claro que el equipo buscó cómo construir una experiencia única y llena de personalidad, dándonos un juego que logra captar la atención rápidamente y que encuentra en su jugabilidad el principal motivo para regresar a él run tras run.
Realm of Ink nos lleva a vivir la historia de Red, una espadachina que comienza a descubrir que el mundo que habita es mucho más complejo de lo que se ve, y una misión aparentemente sencilla evoluciona poco a poco hacia una narrativa que explora conceptos mucho más profundos y relaciones con los personajes y su mundo. Conforme avanzamos en cada run, el juego nos introduce nuevos personajes, secretos y revelaciones para así expandir el universo del juego y no interrumpir el ritmo de toda la experiencia. Si bien la historia no alcanza la profundidad narrativa de otros juegos similares, es lo suficientemente interesante gracias a su estructura que recompensa el progreso y la curiosidad a la hora de jugar, y la forma en que los eventos se desarrollan entre cada intento ayuda a que la sensación de avance se mantenga constante aún después de morir.
Empezando con los combates, aquí es donde está el corazón de Realm of Ink y también su mayor fortaleza, ya que cada enfrentamiento se siente realmente ágil, preciso y satisfactorio gracias a un sistema que logra combinar de maravilla ataques rápidos, esquivas, habilidades especiales y una amplia variedad de mejoras para modificar el estilo de juego en cada run. Conforme avanzamos en la historia podremos ir desbloqueando nuevas opciones que permiten construir estrategias muy diferentes entre sí, incentivándonos así a experimentar en todo momento. Por otro lado, los compañeros espirituales, las reliquias y las mejoras temporales aportan una profundidad considerable para evitar que las partidas se vuelvan repetitivas rápidamente; y donde más destaca toda la aventura es en las peleas contra jefes, donde nos obligan a dominar las mecánicas principales y adaptarnos constantemente a nuevos patrones de ataque. A nivel de dificultad, es un juego basyante accesible respecto a otros juegos similares, con un equilibrio general que nos permite disfrutar de la experiencia sin llegar a ser frustrante.
Por otro lado, y algo que ya mencioné al inicio, de los elementos más memorables de Realm of Ink es su extraordinaria dirección artística, con estética de tinta y pintura tradicional china como base para construir escenarios, personajes y efectos visuales que es lo que más marcan su identidad. Cada entorno presenta una combinación de colores muy variados y detalles cuidadosamente elaborados para convertir nuestro paso por este mundo en todo un espectáculo visual. Por si esto no fuera suficiente, las animaciones durante los combates transmiten velocidad y energía, con efectos especiales que aportan espectacularidad sin afectar la acción que vemos en pantalla. El diseño de enemigos y personajes también contribuye significativamente a todo el mundo del juego, ofreciendo una variedad visual que no se siente como rediseños reciclados, todo esto dándole un conjunto muy bueno al juego para reforzar su personalidad.
En PC el juego nos ofrece una experiencia sólida, ya que durante nuestras sesiones de juego el rendimiento se mantuvo estable incluso en momentos donde tuvimos la pantalla saturada de enemigos, proyectiles y efectos visuales. Los tiempos de carga son reducidos y la respuesta de los controles es bastante buena, algo importante en juegos donde la precisión y los reflejos juegan un papel tan importante. Para quienes estén pensando si su PC podrá correr este juego, no es tan demandante realmente, y contaremos con opciones gráficas para adaptar la experiencia a diferentes configuraciones de hardware, facilitando que una mayor cantidad de jugadores pueda disfrutar del título en las mejores condiciones. De hecho, el juego corre bastante bien en mi ROG Xbox Ally, disfrutándose sin mayores inconvenientes en modo portátil. Aunque existen pequeños detalles que podrían pulirse en futiros parches, especialmente en algunos aspectos de localización y presentación de algunos textos, el estado general del juego es muy bueno y se disfruta.
Finalmente, la banda sonora complementa adecuadamente la experiencia y utiliza una buena combinación de melodías inspiradas en la cultura oriental para reforzar la atmósfera del juego. Además, los efectos de sonido durante los combates ofrecen una sensación muy completa a la hora de estar en peleas y en el mundo del juego. También debemos reconocer la variedad de configuraciones disponibles para cada partida, ya que gran parte de la diversión de este juego está en descubrir nuevas combinaciones entre habilidades, reliquias y compañeros espirituales. Esta constante sensación de descubrimiento es de los principales puntos que nos motivan a continuar avanzando y explorando aún después de morir varias veces.
Veredicto Final
Realm of Ink es un juego que llevaba siguiendo un tiempo y su lanzamiento es una agradable sorpresa que demuestra que todavía existe espacio para los estudios indies creativos y para seguir lanzando propuestas de roguelites. Sin duda su sistema de combate es excelente, y con la libertad que nos dan para crear distintas configuraciones de habilidades y su dirección artística nos dan una experiencia que resulta difícil de dejar pasar. La historia cumple adecuadamente su función de acompañar toda la acción en pantalla, mientras que el progreso constante mantiene el interés durante todas las runs. Está claro que Realm of Ink no reinventa completamente al género y todavía tiene mucho margen para expandir algunos de sus sistemas; pero el resultado final es una aventura muy recomendable para quienes disfrutan de los roguelites de acción.
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Información importante: reseña realizada gracias a un código para PC (Steam) proporcionado por 4Divinity y Leap Studio.

